Enseñanza de la lengua castellana

Al momento de ejercer la enseñanza de la lengua en el aula de clase es importante tener en cuenta "que la lengua es algo que está presente en todo el proceso educativo y que todas las materias se transmiten a través de la comunicación lingüística" (Mendoza Fillola, 1996, 55), sólo así se podrá evidenciar la importancia del paralelismo entre educación y el proceso comunicativo.

Es por tanto importante que se realice un análisis crítico del material de aprendizaje de la lengua castellana. El siguiente video ejemplificará cómo funcionan en los niveles más básicos las cartillas que ejercen esta labor.




¿Qué debemos tener en cuenta en la enseñanza de la lengua castellana?

Hoy en día nos encontramos en una sociedad globalizada en la que la comunicación y la información discurren por unos canales, en muchos casos ajenos al  ámbito educativo, pero en los que las influencias son permanentes y constantes; sin embargo, hasta llegar a esta situación, se ha tenido que producir un trasvase de conocimientos, en unos casos de forma unidireccional y en otros multidireccional, creando semejanzas o diferencias que fueron depositando creencias y actitudes que formaron parte del patrimonio cultural de cada país. En este sentido, la Educación Física también posee su propio patrimonio cultural, que ha establecido en cada contexto diferente forma de consideración, conceptualización y aplicación de la materia, priorizando objetivos diversos mediante el empleo de diferentes contenidos y tareas.

El inicio  entonces de los primeros Manuales y Libros de texto fueron entonces las tablillas de arcilla elaboradas por los sumerios hacia el 4500 a.C., que contenían todos los conocimientos de la época para el aprendizaje de un círculo social dominante. Mucho más tarde, sería Juan Amos Comenio (1592-1670) quien consideraría que los libros de texto debían servir para posibilitar el acceso al conocimiento, y posteriormente, sería Federico Guillermo Adolfo Diesterweg (1790-1866), quien destacaría la importancia de los libros de texto en la enseñanza.

El principio del análisis sobre los libros de texto en castellano, tuvieron lugar a partir de las reformas educativas y curriculares de las décadas de 1960 a 1990 y se basaron sobre todo en cuestiones metodológicas y didácticas, así como en criterios para su elaboración, aunque cuando han adquirido gran relevancia ha sido a comienzos del siglo XXI. Uno de los proyectos de mayor repercusión sobre la evaluación de los manuales y libros de texto en lengua castellana, ha sido sin lugar a dudas el denominado Proyecto MANES, creado en 1992, con sede en el Departamento de Historia de la Educación y Educación Comparada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (U.N.E.D.), en colaboración con seis universidades americanas, para analizar los manuales escolares como fuente para la historia de la educación en América latina y compararlos entre sí. 

A pesar de que muchos pedagogos latinoamericanos, como Arrangóiz (1994), o Peña (1997), consideran que los libros de texto no son el centro de gravedad del proceso de enseñanza, sino meros elementos organizadores de las experiencias de aprendizaje, piensan que también aportan seguridad a los padres, al alumnado y a los mismos docentes, porque indican cuales son los objetivos, los contenidos y las actividades a realizar en el aula; de tal manera, que se toman como guía para cumplir totalmente con la programación oficial o propia previamente establecida.

Por otro lado, es claro que el niño tiene más interés en una obra cuando la disfruta. En el caso de la literatura para niños y niñas, si es realmente enfocada para ellos, estará compuesta por cuentos cortos con rima, ritmo o música, porque se sienten felices al escucharla y conforme a esto, influye en el desarrollo de sus emociones. La lectura ofrece otro tipo de beneficios, su fin es más informativo y punta al razonamiento, el contenido de la literatura es por el contrario, más cargado de lo afectivo; ninguna de las dos es mejor que la otra, pero en los primeros años, la vida del niño está cargada de la expresión de sus emociones, por tanto la literatura no sólo debe ser didáctica, sino debe ser disfrutada por el niño y ser capaz de sensibilizarlo y despertar su fantasía e imaginación.

1 comentario:

  1. Este texto no es pertinente. >¿?¿'¿ a qué te refieres¡?¡?¡?¡?¡?¡?¡

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