Estrategias pedagógicas para incentivar la lectura en niños: Una mirada desde Ana María Machado
Llevar a conocer joyas de la literatura en un encuentro único
"Un clásico no es un libro antiguo y pasado de moda. Es un libro eterno que no pasa de moda" Ana María Machado.
Es clave para el maestro que enfoca sus fuerzas a despertar el deseo por la lectura, que a muy temprana edad, encamine a los niños y niñas a conocer nuevos mundos y personajes a través de este arte; y que mejor manera que iniciar con los autores que han marcado la historia y que como afirma Machado -son eternos y no pasan de moda-. Por algo muchos de ellos han pasado del libro a ser representados por obras famosas en teatros o dibujos animados.
Es clave conocer este tipo autores, que en el mayor de los casos tuvieron un papel importante en nuestra infancia. Que mejor forma de empezar, que dar a conocer lo que ya conocemos y más si este nos apasiona.
Aquí entramos a otro punto, encaminar al niño en el arte de la literatura no siempre tiene que ver con entregarle un libro en físico y que el resto del proceso sea llevado por el niño, actualmente existe un sin fin de herramientas tecnológicas y aún físicas que nos facilitan, además de hacer didáctica una tarea que por muchos años se ha convertido en rutinaria. La formación de los maestros a los que hoy les corresponde facilitar el encuentro entre el joven y la literatura se ha realizado en general sin que ellos personalmente hayan tenido ese encuentro, (Machado).
Por tanto es hora de ser parte de este proceso, incluyendo actividades fuera del aula de clase, usando herramientas creativas que familiarice el niño con la obra y experimentar nuevas formas de aprendizaje; así como expresa Guinaraes Rosa: "Maestro no es quien siempre enseña, sino quien de repente, aprende".
A nadie se le puede obligar a leer nada. Leer es un derecho de cada ciudadano y no un deber
"Es alimento para el espíritu al igual que la comida lo es para el cuerpo. Todo el mundo necesita y debe tener acceso a una alimentación variada, de calidad y en cantidades que logren saciar el hambre. Pero es absurdo darle comida a una persona a la fuerza, aunque sea la comida más deliciosa del mundo" Ana María Machado.
Otro punto esencial para que los niños se envuelvan en el deseo por leer más es convertirse en un maestro promotor. El maestro promotor es quien invita a los niños y niñas a viajar, a elegir los libros, encontrarles sentido y comprenderos. Puesto que cada niño y niña tiene sus propios intereses y preferencias, es allí cuando el maestro promotor ofrece oportunidades adecuadas para que de una manera libre encuentre el canal "encantado", manteniendo así un entusiasmo permanente.
De esta manera se logra que los niños y niñas lean por su propia cuenta y no por obligación, y que se diviertan mientas interpretan. Como afirma la autora, leer siempre ha sido un privilegio de pocos, por tanto es tarea del maestro reconocer la función del placer en la enseñanza y el aprendizaje, abriendo las puertas de la educación para recibir a los niños como sujetos integrales de placer y realidad.
Encaminar el descubrimiento de la literatura fuera del sistema educativo " común"
"Intentar crear un gusto por la lectura en los otros, por medio de un sistema que obliga a leer sólo para hacer un examen, es una forma infalible de inocularle a cualquiera el horror por los libros" Ana María Machado.
Es necesario que el profesor sea educado en la facultad de enseñar. Independientemente que su materia sea español o ciencias, la literatura va ligada a cada una de ellas. Que ésta no sea limitada a tortuosos controles de lectura o exposiciones rutinarias.
La literatura debe nacer en un ambiente creado para que el profesor y el alumno se sienta cómodo y dispuesto a preguntar más. El desarrollo constante del vínculo entre el niño y la obra recae principalmente en el profesor. Ambientando cada obra literaria con elementos biográficos y didácticos, dibujos, personificaciones, animaciones, etc; permitimos, como profesores, crear ese ambiente deseable para dar paso a la lectura.
De igual manera, del éxito de la clase, se posibilita un vínculo entre padres y escuela, lo que permite identificar las falencias, y de este modo obtener como resultado niños y niñas, indagadores, competentes, reflexivos, que jueguen y disfruten con la lectura.



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